En 1999 el mundo era gobernado por la cumbia. El rock seguía siendo, como
siempre, una expresión marginal que algunas personas utilizaban para derrochar
horas, esfuerzo, creatividad y perder dinero en pos de un sueño simple y casi
inalcanzable: hacer rocanroll en el Uruguay.
La Conjura, con su integración original, (Leo Grasseni, batería, Germán
Gallero, bajo, Juan Médica, percusión, Javier Giordano, saxo, Demián Berocay,
guitarra y quien escribe en voz y guitarra) se decidió con total inconsciencia
a grabar un disco. Para ello invertimos todos nuestros ahorros y unos 14 temas
que luego de meses de andar dando vueltas el Sr. Carlos Davison del ahora
desaparecido sello Dakar decidió editar y convertir en nuestro primer disco.
Creo que es un trabajo honesto y digno. Creo también que contiene una serie
grande de ideas, en algunos casos bien explotadas y en otro no tanto, que
marcaban ya entonces la que sería siempre una meta nuestra: no parecernos a
ningún otro grupo, ser nosotros mismos.
Por eso en canciones como "Mirando el fuego" o "Ícaro" (un tributo a los
desaparecidos), en temas como "Sexo y bebida" o "40 Borrachos" y otros,
afloraba un estilo de rocanroll que compendiaba nuestras influencias e iniciaba
la búsqueda de un camino que de a poco hemos ido compartiendo cada vez con más gente.
Y esa es la razón por la que queremos darles este disco. A los amigos de
siempre: porque lo quieren tener y está agotado. A los nuevos amigos: para que
conozcan a la banda desde el comienzo de un camino que luego seguimos con "Lo
que hay" y recientemente con "Por fuera". Y a todos los que se arrimen: porque
sí, simplemente porque teníamos ganas de dar algo a cambio de tanto afecto.
Roy Berocay
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